El cerdo de raza Alentejana desciende del “Suis mediterraneus” o jabalí del sur, derivando del común tronco ibérico o románico.
Debido a su genética y a la inexistencia de cruces con otras razas, registra una mayor capacidad de infiltración de grasa intramuscular, que explican las nervuras marmóreas que dan a la carne una untuosidad y textura únicas, y un paladar y aroma inconfundibles.
